miércoles, 25 de noviembre de 2009

Dora Varona


Cubana de nacimiento, Dora fue una precoz poetisa que a los 13 años conoció el aplauso del público. Creció entre halagos y fue mimada desde entonces, pero cuando se casó con Ciro optó por convertirse en su secretaria privada. Al enviudar, se quedó con tres pequeños hijos y uno más en el vientre, afrontando un verdadero vía crucis para poder mantener a su familia. Trabajaba en doble turno como maestra de escuela cuando ordenando la biblioteca de Ciro se detuvo en un libro sobre la vida de Ana Grigorievna, segunda esposa de Dostoievski. La lectura fue más bien una revelación y a partir de allí decidió dedicarse a recopilar la dispersa y prolífica obra de su marido.

martes, 24 de noviembre de 2009

Ciro Alegria y su sombra


Conocer a Dora Varona, escucharla, es un verdadero privilegio que el tiempo y las circunstancias han permitido realizarse. Teniéndola frente a uno se comprende la grandeza de una mujer de capacidad intelectual y creativa de primera línea que fue capaz de sacrificar sus propias aspiraciones literarias para que se desarrollaran a plenitud las de Ciro Alegría. Eso es un acto de amor y no otra cosa. Nuestras feministas pegarían el grito al cielo; para suerte la naturaleza nos ha hecho completamente diferentes pero complementarios. Dora Varona es una mujer a prueba de Ciros.

Al cumplirse los cien años del nacimiento de nuestro más importante narrador, todos nos sentimos fortalecidos y renovados por su palabra, despertada la imaginación y vueltos a mirar los problemas de nuestro pueblo que Ciro mostró de modo tan profundo y vívido. Si bien es cierto que el Perú ha cambiado, sólo es el paso del tiempo y la modernidad, la suerte de los pobres sigue siendo la misma frente a la voracidad de las mineras, los industriales, banqueros y transnacionales, con la más sumisa complicidad de un estado que podría ser de cualquier país, menos de nuestra patria.

Dora Varona con un título tan bien escogido CIRO ALEGRIA Y SU SOMBRA, nos entrega una apasionante biografía del gran maestro. El libro está hecho de carne y hueso, nos muestra sin prejuicios la entraña familiar y el nacimiento del gran escritor; el descubrimiento de su vocación literaria; los avatares de la vida política, sus luchas, sus peligros, el destierro y las desilusiones que lo llevan a renunciar al Apra y tomar otros rumbos, pero jamás traicionar su fe en el pueblo.

Dora Varona cuando enfrenta el campo sentimental lo hace como investigadora; entrevista a las anteriores esposas de Ciro y es justa en sus juicios, sorprende esa manera de ponerse fuera del problema, estando dentro del problema. He ahí su genialidad. Cuando habla de ella es apasionada y muestra la grandeza del maestro así como sus falencias, lo cual lo hace completamente humano. En rigor Ciro Alegría y su sombra es toda esa monumentalidad semejante a la del cóndor, nuestra gran ave andina que se remonta y se proyecta sobre nosotros. Ciro Alegría a sus cien años renace tan vital como siempre y con el cariño de la humanidad. El autor de El Mundo es Ancho y Ajeno, es ese gran cóndor literario que extiende sus alas para abrazarnos y protegernos, inspirando a los nuevos narradores peruanos.

Mis memorias


Corría el año 1917 y yo vivía con mis padres en una hacienda de la sierra del norte del Perú, situada exactamente en las últimas estribaciones andinas de la provincia de Huamachuco. Se llama Marcabal Grande y hasta esa hacienda llega ya, subiendo por el cañón abismal del río Marañón, el rescoldo cálido de la selva amazónica. Mi vida había sido la de un niño campesino, hijo de hacendados, a quien su padre enseña en el momento oportuno a leer y escribir pasablemente y las artes más necesarias de nadar, cabalgar, tirar al lazo y no asustarse frente a los largos caminos y las tormentas. Alternaba mis trajines por el campo -donde me placía de modo especial un paraje formado por cierto árbol grande y cierta piedra azul- con lecturas de Andersen, Las mil y una noches y otros libros maravillosos, entre ellos un grueso volumen del naturalista Raimondi sobre viajes y exploraciones de la selva que me parecía igualmente fantástico. Yo soñaba con ir a la selva, pero no como un sabio a estudiarla sino como un pionero. Conquistaría ese mundo poblado de árboles innumerables y de indios bravos.
A los siete años de edad, tales eran mis conocimientos y mis anhelos, pero mis padres abrigaban ideas más amplias sobre mi preparación y un día me anunciaron que debía ir a Trujillo, una lejana ciudad de la costa, a estudiar. En compañía de un hermano menor de mi padre, que pasó con nosotros sus vacaciones, hice el largo viaje. Ésos fueron para mí reveladores días en que trotamos a través de dos de las riscosas cadenas de los Andes, bajando muchas veces hasta valles cálidos ubicados en el fondo de las quebradas y los ríos y subiendo, otras tantas, hasta altos páramos rodeados de rocas contorsionadas. Vimos muchos pueblos y aldeas y nos golpearon frecuentemente los tenaces vientos y lluvias de marzo. Dado el fin de estas líneas, debo apuntar que estuvimos en la ciudad de Huamachuco, capital de nuestra provincia, y que saliendo de allí y al encaminarnos hacia una cordillera muy alta, se abrió el camino de la ciudad de Santiago de Chuco, capital de la provincia limítrofe, donde había nacido César Vallejo.

En ese largo viaje a caballo, que duró siete días sin contar el tiempo que pasamos en casa de amigos que mi padre tenía en la región, me impresionaron sobre todo las altas montañas de los Andes, la puna enhiesta, llena de soledad y silencio y una sobrecogedora dramaticidad que parece nacer de sus inmensas rocas que se parten, formando abismos de vértigo, o trepan y trepan con un terco afán de altura que no se cansa de herir el toldo encapotado del cielo. A veces, el paisaje se dulcifica un poco, tiene bondad de árboles frutales en los valles y ternura de sembríos ondulantes en las laderas, pero todo ello no es sino una tregua, porque predominan las rijosas montañas que se desnudan subiendo a diez o quince mil o más pies de altura. En el alma de quien cruce los Andes o viva allí persistirá siempre la impresión, que es como una herida, del paisaje abrupto hecho de elevadas mesetas, donde apenas crecen pajonales amarillentos, y de roquedales clamantes. Hay tristeza y sobre todo una angustia permanente y callada. Los habitantes de ese vasto drama geológico, casi todos ellos indios o mestizos de indio y español, son silenciosos y duros y se parecen a los Andes. Aun los de pura ascendencia hispánica o los foráneos recién llegados, acaban por mostrar el sello de las influencias telúricas. Azotados por las inclemencias de la naturaleza y las inclemencias sociales -en exponer éstas ya he empleado varios centenares de páginas- sufren un dolor que tiene una dimensión de siglos y parece confundirse con la eternidad.

Todo lo dicho viene a cuento porque, días después de aquel viaje, debía encontrar en mi profesor César Vallejo a un hombre que procedía de esos extraños lados del mundo y los llevaba en sí. El caso es que llegamos a Trujillo, ciudad de la costa clara y soleada, agradablemente cálida. En su ambiente colonial, con trece iglesias de labrados altares y casas de grandes portones, patios amplios y balcones de estilo morisco, daban su nota de modernidad los automóviles que corrían por calles pavimentadas, la luz eléctrica, los trenes que traqueteaban y pitaban yendo y viniendo de los valles azucareros o el puerto próximo. Mi niñez, acostumbrada a la naturaleza virgen, estaba muy asombrada de tanta máquina y del cine y otras cosas más, inclusive de la numerosa gente locuaz, que vestía a la moda. Hasta que un día, cuando mis piernas endurecidas y adoloridas por la cabalgata se agilizaron, mi abuela resolvió mandarme a clase.

EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO


Novela de dimensiones épicas que relata la resistencia heroica de una comunidad indígena ante una injusta expropiación de tierras, EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO es la culminación del genio narrativo de CIRO ALEGRÍA y de la literatura indigenista.
Es considerada como una de las obras más destacadas de la novela indigenista y obra maestra de su autor. Mario Vargas Llosa ha afirmado que El mundo es ancho y ajeno constituye "el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor nuestro primer novelista clásico". Cuenta con numerosas ediciones en español y es su novela más traducida.

DATOS GENERALES

1) Nombre de la obra: EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO
2) movimiento o escuela literaria: EL INDIGENISMO
3) genero literario: NARRATIVO
3) especie literaria: NOVELA
4) estructura: ESTA OBRA ESTA CONFORMADA POR PAGINAS EN LAS CUALES SE ENCUENTRAN XIX CAPITULOS
5) Lenguaje: METAFORICO

libros y obras de Ciro Alegria

-Sueño y verdad de América 2000
-Los perros hambrientos 1997
-La serpiente de oro 1995
-Fábulas y leyendas americanas 1994
-Sacha en el reino de los árboles 1990
-El ave invisible que canta en la noche 1989
-Once animales con alma y uno con garras 1987
-Fitzcarraldo, el dios del oro negro 1986
-Relatos

El mundo es ancho y ajeno:

Novela de dimensiones épicas que relata la resistencia heroica de una comunidad indígena ante una injusta expropiación de tierras, EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO es la culminación del genio narrativo de CIRO ALEGRÍA y de la literatura indigenista

La serpiente de oro:

La serpiente de oro se centra sobre todo en la dura vida de los nativos balseros junto al río Marañón, que Ciro Alegría conoció de niño. En 1953, la editorial Nascimento organiza el primer y único concurso literario auspiciado por ésta y el favorecido resulta ser Ciro Alegría, quien obtiene como premio la edición de esta novela.

sueño y verdad de America:

Esta antología que reune 12 cuentos refleja una historia mágica de conquistas, exploraciones, colonizaciones y libertadores. La fascinación que provocaban en los europeos, a su llegada a América, los imperios aztecas, mayas e incas es el tema de este libro de Ciro Alegría.

Los perros hambrientos:

Defensor de los indios peruanos, interpretó de forma indigenista la realidad nacional. En "Los perros hambrientos" ambientada en la puna andina, la naturaleza adversa o benéfica es la que marca la pauta del comportamiento de la vida humana

contexto literario


Es, junto a José María Arguedas, el escritor más importante de la corriente indigenista en el Perú. En sus novelas narra la vida de los indígenas del Norte del Perú, diferentes a los indios menos mestizados del sur que reflejan las novelas de Arguedas.

La obra cumbre del escritor es El mundo es ancho y ajeno, novela de la cual Mario Vargas Llosa ha afirmado que constituye "el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor nuestro primer novelista clásico".[1]

Esta obra refleja las bases de un Perú moderno, mestizo, y rico en regiones, culturas y costumbres diversas. Sus personajes abandonan su comunidad andina (Rumi) obligados por el injusto expolio que de sus tierras realiza un cruel hacendado (Don Álvaro Amenábar) y se desplazan por todo el Perú, intentando ganarse la vida. La historia cuenta con dos personajes centrales o héroes: Rosendo Maqui, que representa al indio sabio, mayor y tradicional, y Benito Castro, el cholo joven que vuelve a su Comunidad cuando muere Rosendo con el fin de defender el derecho de sus gentes a vivir en sus tierras.

En general, todas las novelas de Alegría defienden la integración de todos los peruanos en la sociedad, y denuncian las miserias y la injusticia social sufrida por los más humildes, especialmente, por los indios. Sus obras poseen un tono épico, en donde destacan especialmente la naturaleza y las tradiciones culturales peruanas, conjuntamente con la lucha de sus gentes por su subsistencia. En ellas la narración se desarrolla hilvanando hábilmente las historias de varios personajes de la misma comunidad en torno a un núcleo central.

Su trabajo literario trascendió muy tempranamente las fronteras, puesto que escribió febrilmente desde el exilio en varios países, es casualmente que estando en Nueva York escribe el libro que epitomizaría su obra, Ciro Alegría recibe el Premio de la casa editorial estadounidense "Farrar & Reinhart de Nueva York" por su novela seminal: "El mundo es ancho y ajeno".

vida de Ciro Alegria


Ciro Alegría nació en la hacienda Quilca, Provincia de Sánchez Carrión, Departamento de La Libertad, Perú el 4 de noviembre de 1909 y realizó sus primeros estudios en Cajamarca y en la Universidad nacional de la ciudad de Trujillo, cerca de la costa. Fue alumno de César Vallejo.

Hizo incursiones en el periodismo, en los diarios "El Norte" y "La Industria" de Trujillo.

Desde muy joven intervino en actividades políticas y en defensa de los indígenas y de las clases sociales más explotadas.

Fue uno de los más importantes representantes de la literatura indigenista americana.

En 1931 estuvo un año en la cárcel y posteriormente deportado a Chile, en 1934. En esta etapa se dedicó de lleno a la literatura y escribió páginas significativas de su literatura, obtuvo varios premios por sus novelas, otorgados por editoriales chilenas, por la editorial Farrar & Rinehart Company de EEUU y otros.

Vivió durante varios años en Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba; y regresó en 1957 al Perú.

Después de su novela premiada, "El mundo es ancho y ajeno" (1941), no tuvo una gran producción, salvo algunos cuentos y relatos.

Fue miembro de la Academia peruana de la lengua en 1960 , y posteriormente Presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas.

Falleció en Lima en 1967.